

Vuelve 'El monstruo de colores', ¡más pequeño que nunca!
El juego de mesa de El monstruo de colores, obra de Josep Maria Allué y Dani Gómez, basado en el cuento superventas de Anna Llenas, vuelve a las tiendas con un nuevo formato reducido y a un precio más económico. En esta edición, la propia caja se convierte en un elemento más del juego al incorporar el tablero impreso, en una parte de la caja, y un inserto para acomodar los botes, en la otra. Ideal tanto para llevar a cualquier parte como para caber en las baldas más pequeñas, El Monstruo de Colores, el juego de viaje, es un título imprescindible en cualquier lugar donde haya niños.
El juego, que se puede disfrutar en grupos de 2 a 5 jugadores, a partir de los 3 años, es cooperativo. Las partidas no suelen durar demasiado y más allá de ganar o perder, la magia sucede durante la partida y a través de las reflexiones de los jugadores. Además de pasar un buen rato, el juego puede ser una muy buena opción educativa en la que los más pequeños aprenderán a reconocer y expresar sus emociones básicas.

Deshacer un lío de emociones
Tal como pasa en el cuento, en el juego de mesa el monstruo se ha hecho un lío con las emociones y está lleno de colores. Los jugadores tendrán que colaborar para ayudar al monstruo a entender qué le pasa. Por turnos, deberán tirar el dado que les permitirá mover al monstruo alrededor del tablero y recoger las fichas de las emociones básicas (alegría, tristeza, miedo, calma y rabia) que se tendrán que colocar en los distintos frascos. Para obtener estas fichas, los jugadores deben contar una historia o experiencia relacionada con la emoción recogida. Una vez compartida la experiencia, el jugador deberá elegir uno de los ocho frascos disponibles sin saber a qué corresponde. O bien le tocará una de las cinco emociones o bien descubrirá uno de los 3 líos. Si salen los 3 líos antes que el monstruo haya entendido las emociones… ¡Habrá que volver a empezar!
Por suerte, los jugadores cuentan con la ayuda de Nuna, la amiga del monstruo que también sabe cómo poner orden en las emociones. Cada vez que un resultado del dado muestre su cara, Nuna se desplazará a la casilla donde se encuentre el monstruo y volteará uno de los botes con los líos. Los jugadores deberán tener buena memoria y recordar donde están los tarros con las distintas emociones si quieren ganar la partida.

La edición en caja grande de El Monstruo de Colores fue nominada al prestigioso premio As d’Or como mejor juego infantil, recomendado en los Spiel de Alemania y ganó la Palma d’Argent al mejor juego educativo. Traducido a más de 15 lenguas, 7 años después de su salida al mercado, el juego acumula casi medio millón de copias vendidas. Ahora, además, vuelve en un formato que mantiene toda la esencia del original, pero ocupando menos espacio y a un precio reducido.
Tanto pequeños como adultos pasarán un buen rato ayudando al monstruo a poner orden entre sus emociones. Pero al mismo tiempo, el juego invita a compartir experiencias alrededor de las emociones básicas. Este espacio es ideal para que los pequeños se expresen abiertamente y compartan tanto sus momentos de alegría o calma como sus instantes de miedo, rabia o tristeza. De esta forma, mientras juegan descubrirán que, tal como le pasa al monstruo, las personas también podemos estar confusas sobre cómo nos sentimos.