

Guía para empezar a jugar a rol
Libros, dados, hojas de papel, lápices y un grupo de personas reunidas alrededor de una mesa. Esta es la escena que podría tener delante alguien que observa una partida de rol. Sin embargo, hay un elemento imprescindible que es invisible a los ojos del espectador: la historia que va tomando forma a través de las decisiones de los jugadores y la guía del director o directora de juego (o máster, como se conoce esta figura en algunos juegos).
Habitualmente, para jugar a un juego de mesa basta con leer las reglas, hacer la preparación de los componentes y seguir las instrucciones para empezar. Los juegos de rol no difieren demasiado de esta dinámica, pero tienen algunas particularidades. Si sientes curiosidad por este tipo de juegos, pero no sabes por donde empezar, te ofrecemos algunos consejos para perder el miedo.
Según el diccionario de la Real Academia Española, un juego de rol es un “juego en que los participantes interpretan el papel de un personaje de ficción, en una historia de carácter misterioso o fantástico”. Podemos tomar esta definición como un punto de partida y empezar a tirar del hilo.

Preparar e interpretar
En una partida de rol, encontramos dos roles principales (valga la redundancia). Por un lado, está quienes dirigen la partida y por otro lado quienes la protagonizan. Quien dirige la partida habitualmente la prepara con antelación. Puede tratarse de una única sesión o de una larga campaña, de cualquier tipo de género (fantasía clásica, distopía futurista, misterios cósmicos, ciencia ficción, ambientación histórica y un largo etc.) y para todo tipo de públicos (desde niños hasta a ancianos).
Por su parte, los jugadores crean a sus personajes (pueden hacerlo previamente en colaboración con quien dirige o en la primera sesión de juego) y se encargarán de interpretar a esos personajes en una historia o aventura que irá tomando forma a lo largo de horas, días o incluso años. Además de la creatividad de los jugadores, ciertas normas regirán ciertas acciones durante la partida. El conjunto de normas o sistema es lo más parecido al manual de instrucciones de un juego de mesa, y deben conocerlo tanto quienes dirigen como quienes juegan para disfrutar de la experiencia completa. Entre los sistemas más conocidos hay Dungeons & Dragons o Savage Worlds, pero a la práctica los juegos de rol se han generalizado hasta tal punto que hay sistemas de todo tipo, desde los más básicos que se basan en tiradas sencillas de dados hasta los más complejos que recogen gran cantidad de excepciones y situaciones únicas.

El objetivo del juego
Con todo, no hay que olvidar que las reglas o los sistemas están al servicio de los jugadores. Vanessa Carballo, editora de rol de Devir, destaca que “no hay que olvidar que un juego de rol es justamente eso, un juego. El objetivo es pasar un buen rato, divertirse, disfrutar de una experiencia que sea agradable para todos los que participan en ella. No vendrá ‘la policía del rol’ para multaros si os saltáis alguna regla; las normas son un aliado, no un obstáculo”. Esto es fácil de entender para quienes interpretan personajes, pero quizás contradictorio para quien dirige. Sin embargo, el director o la directora de juego es un jugador más, que encuentra su fuente de diversión en la preparación de la partida y en ver los caminos que toma la historia por parte de los jugadores y que quizás no había previsto.
Para los directores noveles, Carballo ofrece tres consejos: en primer lugar, es importante saber controlar los tiempos; siempre habrá jugadores más elocuentes y otros más reservados, pero es importante que todo el mundo tenga algo que hacer. En segundo lugar, hay que estar abierto a la improvisación; puede que los jugadores lleven la historia a lugares insospechados, provocando situaciones inesperadas. En vez de cerrar las puertas a su creatividad, puede ser buena idea preguntar por qué quieren hacer algo o qué tratan de conseguir, porqué quizás se ha entendido una misma situación de maneras distintas. Y en tercer lugar usar el sentido común: para que la historia continúe y tanto jugadores como quien dirige se diviertan, puede valer la pena llegar a ciertos acuerdos o sortear algunas reglas si tiene sentido.
Tanto para quien dirige la partida como para el resto de los participantes, puede que la timidez o que la falta de confianza con el resto del grupo sea un escollo para lanzarse a jugar. En este sentido, desde hace tiempo existen una serie de herramientas de seguridad en los juegos de rol, como la tarjeta X o el fundido en negro, entre otras, según las cuales cualquier persona puede dar a conocer rápidamente que no se siente a gusto con una situación determinada.

Los personajes
Pensando en los jugadores, Vanessa Carballo explica que una buena manera de perder el miedo es que creen un personaje con una personalidad que sea muy diferente a la persona que haya detrás. En este sentido, puede ser buena idea hablar antes con quien dirige para encontrar un personaje que encaje bien con la partida o campaña que se llevará a cabo. A veces un jugador puede tener muchas ganas de interpretar a cierto tipo de personaje, pero luego si este rol no encaja en el tipo de partida (por ejemplo, un bárbaro en una misión de infiltración) probablemente la experiencia no acabará de ser del todo satisfactoria.
Para jugadores noveles que no cuenten con un grupo estable de juego, otro buen consejo es acudir a asociaciones, eventos o probar partidas online. La afinidad entre los distintos jugadores es un valor añadido que puede aportar interacciones muy interesantes en la partida. Pero, tal como reconoce Rubén Álvarez, comercial especializado en TCG y rol (y ávido jugador de rol desde hace más de una década): “que gente muy diferente se siente alrededor de una mesa para disfrutar de una sesión de rol puede ser muy enriquecedor, ya que los distintos trasfondos y contextos aportan matices y puntos de vista distintos”. Si el grupo no se conoce previamente, puede ser interesante romper el hielo hablando un poco antes de empezar.
Y si alguien ha tenido una mala experiencia jugando… El consejo que podemos dar es que no se desanime y que considere dar una segunda oportunidad. Del mismo modo que todos hemos visto alguna película que no nos ha gustado o leído algún libro que preferiríamos no haber abierto, con el rol puede pasar lo mismo.
Si después de leer este texto tu curiosidad por jugar a rol sigue intacta, el siguiente paso que te proponemos es buscar una ambientación o temática que encaje con tus gustos, consultar las líneas disponibles y empezar a leer los manuales publicados. En este sentido, los jugadores encontrarán habitualmente un libro básico con ambientación, reglas del sistema y modelos de creación de personaje. También hay manuales específicos para quien dirige el juego y suplementos con relatos concretos o bestiarios. Y para quienes busquen una experiencia más básica, también hay cajas de inicio con todo lo necesario para empezar a jugar o libros que engloban todo lo necesario.